La señora del extremo izquierdo
Por Geppetto
Mi tía Adela puso sobre la mesa una fotografía de boda. La novia llevaba un ramo tan grande que apenas se le veían las manos. Al novio se le veía todo, incluido el susto. En el extremo izquierdo, medio cortada por el fotógrafo, aparecía una señora de vestido oscuro.
—Ésa es tu bisabuela —dijo mi tía.
Yo llevaba años creyendo que era una invitada que se había metido en la foto por equivocación. Resultó que había cosido el vestido de la novia, preparado la comida y prestado el patio para la fiesta. En el retrato apenas le cupo un hombro.
Mi sobrino se ofreció a escanear la foto. Le quitó una mancha, recompuso una esquina y puso el archivo en el grupo de la familia. En diez minutos llegaron catorce corazones y una pregunta.
—¿Quién es la señora de la orilla?
Desde entonces procuro que en las casas se haga lo que en los archivos parece tan elemental. Escribir quién sale en la foto, dónde se tomó y qué estaba pasando. Conviene hacerlo mientras haya alguien a quien preguntarle. Una imagen se puede copiar mil veces. El nombre que nadie apuntó se pierde una sola vez.
Mi tía escribió al reverso con lápiz: «Amalia Ortega. Mamá de la novia. Ella hizo el vestido». Luego me pidió la foto otra vez y añadió, en el espacio que quedaba: «Y pagó la música».
